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Cubremuros y albardillas de hormigón polímero

El cubremuros es la pieza que corona un muro, un peto o una valla para que el agua no entre por arriba. Según el oficio y la región lo oirás como albardilla, tapamuros o cubre muros exteriores: es la misma pieza.

Los fabricamos en hormigón polímero, con superficie pulida y en blanco RAL 9003.

Por qué la coronación es el punto débil del muro

Un muro bien ejecutado resiste la lluvia por sus caras: el agua resbala y cae. Por arriba no. La coronación es una superficie horizontal que recoge el agua y la deja entrar por capilaridad hacia el interior de la fábrica.

A partir de ahí el deterioro es siempre el mismo y siempre en este orden: mancha de humedad en la parte alta, verdín en la cara norte, eflorescencias blancas, y con los ciclos de hielo el mortero de las llagas empieza a disgregarse. Cuando se ve desde la calle, el daño ya lleva años dentro.

Por eso una albardilla no es un remate decorativo. Es lo que decide si el muro dura veinte años o cuarenta.

Qué ancho necesitas según tu muro

Se mide la coronación con el revestimiento ya puesto, no el ladrillo desnudo. Es el error de medición más frecuente: se toma la medida del bloque, se pide ese ancho y al llegar a obra la pieza no llega a tapar el enfoscado.

Sobre esa medida hay que añadir vuelo por los dos lados, porque la albardilla tiene que sobresalir para que el agua caiga separada de las caras del muro. Con 2 o 3 cm por lado es suficiente en la mayoría de los casos.

Servimos siete anchos: 20, 24, 27, 30, 33, 36 y 40 cm, con largo de 100 cm. Los saltos no son arbitrarios: están pensados para cubrir los espesores habituales de fábrica más su revestimiento y su vuelo. Un muro de medio pie enfoscado por las dos caras suele resolverse con el de 20; un bloque de 20 con revestimiento, con el de 27 o el de 30; un muro de carga de pie entero, con el de 33 o el de 36.

Cuál de los dos modelos

  • El plano apoya sobre la coronación y vuela por los dos lados. Es la solución para muros ya rematados y revestidos, y la más habitual.
  • El modelo en U abraza el muro por los dos lados y baja unos centímetros por las caras. Protege también la parte alta del paramento, que es justo donde aparece la primera mancha. Conviene cuando el muro está sin revestir, cuando la coronación no ha quedado regular o cuando quieres el máximo de protección.

Cubremuros cerámico, metálico o de hormigón polímero

Las tres opciones se usan, y cada una tiene su sitio.

  • El cerámico es el más barato y el que más se ve en vallas de vivienda. Su problema son las juntas: cada pieza es pequeña, hay una junta cada 25 o 30 cm y por ahí es por donde vuelve a entrar el agua. Funciona mientras el sellado aguante, y el sellado no aguanta indefinidamente.
  • El metálico —chapa plegada de aluminio o acero lacado— resuelve bien la estanquidad porque es continuo y se solapa. Es la opción de la arquitectura contemporánea. A cambio suena con la lluvia y el granizo, se abolla y depende por completo de su lacado.
  • El hormigón polímero reduce las juntas a una cada metro, no se abolla, no suena y no lleva armadura metálica que pueda oxidarse y reventar la pieza desde dentro. Absorbe por debajo del 0,3 % de agua frente al 5-10 % de un hormigón tradicional, aguanta los ciclos de hielo y deshielo sin fisurar y resiste los productos de limpieza y la contaminación urbana. En una pieza que existe precisamente para estar mojada, esa cifra de absorción es la que importa.

Fabricación propia desde 1969

Fabricamos en Pilar de la Horadada, Alicante, desde 1969. Las piezas salen de nuestra planta, así que respondemos de las cotas y de que el material sea homogéneo en todo su espesor: cuando cortas la última pieza a medida, el corte tiene las mismas propiedades que el resto.

Compra mínima de 5 unidades. Entrega en 5-15 días, con IVA y envío incluidos en península.

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