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Vierteaguas, alféizares y repisas de ventana

El vierteaguas es la pieza que remata el vano de la ventana por su parte inferior y aleja el agua de lluvia de la fachada. Según la zona de España lo verás llamado alféizar, repisa de ventana, vierteagua en singular o vierte aguas escrito en dos palabras: es el mismo elemento.

Los nuestros son de hormigón polímero prefabricado, con superficie pulida y en blanco RAL 9003.

Cómo se elige el ancho

El ancho no se elige a ojo: se mide. La pieza tiene que cubrir todo el grosor del muro terminado —incluidos aislamiento y revestimiento exterior— y además volar por delante del paramento para que el agua caiga separada de la fachada.

La regla que se usa en obra es sencilla: grosor del muro acabado más 3 a 5 cm de vuelo. Si el muro terminado mide 26 cm, el ancho de 30 cm es el que corresponde.

Quedarse corto es el error más habitual y el más caro de corregir: el agua escurre por la fachada en lugar de caer, y a los dos inviernos aparece el reguero oscuro bajo cada ventana. Es un fallo que no se arregla limpiando, hay que levantar la pieza.

Servimos anchos de 20, 30 y 40 cm y largos de 120, 160 y 200 cm. Para vanos más largos se colocan varias piezas seguidas.

Cuál de los dos modelos te conviene

La diferencia entre nuestros dos modelos no es estética, es de comportamiento frente al agua.

  • El plano resuelve la mayoría de los casos: obra nueva, rehabilitación y cualquier fachada donde el vuelo sea suficiente para que el agua caiga limpia.
  • El modelo en L lleva un resalte frontal que baja por delante del canto. Ese quiebro obliga a la gota a desprenderse ahí y no continuar hacia atrás por la cara inferior. Es el que conviene cuando la fachada es delicada, cuando el vuelo es justo o cuando hay un revestimiento que no quieres ver manchado.

Qué pide la normativa

El CTE, Documento Básico HS 1, trata el vierteaguas en su apartado 2.3.3.6 y le exige tres cosas concretas:

  • Pendiente hacia el exterior de 10° o más, para que el agua salga sola y no se quede encharcada sobre la pieza.
  • Goterón en el borde exterior, separado al menos 2 cm del paramento.
  • Entrega lateral en las jambas de 2 cm como mínimo por cada lado, que es por donde entra el agua cuando la pieza se queda justa de largo.

Esa última es la que más se pasa por alto. Al medir el largo hay que contar el hueco más la entrega de los dos lados, no solo el hueco.

Hormigón polímero, aluminio, piedra o cerámica

Somos fabricantes de hormigón polímero, así que lo justo es decir también cuándo conviene otra cosa.

  • El aluminio es la opción lógica si buscas un canto muy fino, si el vuelo tiene que ser mínimo o si la carpintería ya es de aluminio y quieres continuidad visual. Pesa poco y se coloca rápido. A cambio, marca los golpes y el color depende de un lacado que sí se degrada.
  • La piedra natural es la más noble y la más cara. En rehabilitación de edificios con valor arquitectónico, muchas veces es la única respuesta correcta. Ten en cuenta que absorbe agua y que hay piedras que se manchan.
  • La cerámica sale barata, pero en una pieza de intemperie las juntas son el punto débil: por ahí entra el agua y ahí empieza el problema.
  • El hormigón polímero gana cuando lo que buscas es que la pieza aguante décadas sin mantenimiento. Absorbe menos del 0,3 % de agua frente al 5-10 % de un hormigón tradicional, no lleva armadura metálica que pueda oxidarse y reventar la pieza desde dentro, y no se fisura con los ciclos de hielo y deshielo.

Fabricación propia desde 1969

Fabricamos en Pilar de la Horadada, Alicante, desde 1969. No somos un distribuidor: las piezas salen de nuestra planta, y por eso podemos responder de las cotas, del acabado y de la homogeneidad del material en todo su espesor.

Compra mínima de 5 unidades. Entrega en 5-15 días, con IVA y envío incluidos en península.

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