Albardilla de hormigón polímero para rematar la coronación de muros, vallas y petos, en blanco RAL 9003. Es la pieza que tapa el muro por arriba para que el agua de lluvia no se meta por dentro. También se le llama cubremuros o caballete.
Por qué un muro sin albardilla se estropea
La coronación es el punto débil de cualquier muro: es la única cara horizontal, y ahí el agua no resbala, se queda. Empapa el muro por arriba, baja por dentro y, cuando hiela, revienta el material desde el interior. De ahí salen las eflorescencias blancas, los desconchones y las grietas verticales que aparecen a los pocos inviernos.
La albardilla corta ese camino. Y para que funcione tiene que hacer dos cosas: volar por los dos lados del muro y tener goterón, para que la gota caiga al vacío en vez de escurrirse por la cara del muro y ensuciarla.
Modelo plano o modelo en U
Los dos van con la superficie pulida. La diferencia es cómo apoyan sobre el muro:
- Plano. Una losa de 2 cm de espesor que se apoya sobre la coronación, con dos goterones rebajados en la cara inferior, uno cerca de cada borde. Se elige de más ancho que el muro para que vuele por los dos lados.
- En U. Lleva un rebaje en la cara inferior, de forma que la pieza encapucha el muro: se asienta encima y los dos labios bajan por los lados. En la nariz tiene 4 cm de canto. Este es el que da mejor remate cuando la coronación no está perfectamente regular, porque los labios tapan la junta y el desnivel.
Anchos: siete medidas de 20 a 40 cm
Las piezas son de 100 cm de largo y están disponibles en siete anchos: 20, 24, 27, 30, 33, 36 y 40 cm.
Esos saltos no son caprichosos: cubren los espesores de muro habituales dejando el vuelo necesario a cada lado. Mide el ancho real de tu coronación —con el revestimiento ya puesto, no solo el ladrillo— y elige la medida que te deje volar por ambos lados.
Si dudas entre dos anchos, coge el mayor. Un vuelo de más protege; un vuelo de menos deja el muro mojándose. Y si tu muro no encaja en ninguna de las siete medidas, o necesitas otro color, lo fabricamos: escríbenos.
Cómo se coloca
La base sale de fábrica con superficie porosa, para que el mortero agarre directamente sin imprimación ni preparación previa. Se recibe con mortero como cualquier prefabricado, cuidando de dejar el vuelo igual por los dos lados.
Las piezas se pueden cortar con radial y disco de diamante para ajustar los remates de esquina y el final del muro, y se colocan a tope una junto a otra. Para muros largos sale más a cuenta comprar la medida estándar y ajustar solo la última pieza.
Por qué hormigón polímero en la coronación de un muro
Una albardilla se pasa la vida aguantando justo lo que rompe a los materiales tradicionales: agua estancada y heladas.
- No se ve afectado por los ciclos de hielo-deshielo. Es el fallo típico de la albardilla de hormigón o de la cerámica: satura de agua, hiela y se fisura. Aquí no aparecen esas grietas.
- Absorbe muy poca agua, por debajo del 0,3 % frente al 5–10 % del hormigón tradicional.
- No lleva armadura metálica, así que no hay hierro que se oxide y acabe reventando la pieza por dentro ni manchando la fachada de óxido.
- Resiste los ataques químicos, incluida la contaminación urbana y la lluvia ácida.
- Pesa menos que su equivalente en piedra o en hormigón, lo que en un muro largo se nota tanto en el transporte como en el montaje.
El material es un compuesto de tres áridos con resina de poliéster, endurecido con catalizador y acelerado con cobalto, fabricado con maquinaria específica para este compuesto.
Qué incluye el pedido
- Compra mínima: 5 unidades.
- IVA y envío incluidos en península. Para otros destinos, consúltanos.
- Stock permanente. Entrega en 5-15 días.
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