Si estás cambiando la bañera por un plato de ducha, o reformando el baño entero, hay cinco decisiones que tomar y solo una de ellas es estética. Te las contamos en el orden en que conviene resolverlas, desde la fábrica: llevamos haciendo platos de resina desde 1969.
1. La medida: mide el hueco, no el plato viejo
Es la decisión que condiciona todas las demás, y donde más se falla.
Mide el hueco real dos veces, de pared a pared, y hazlo a ras de suelo. Un hueco de bañera rara vez está a escuadra: es normal encontrarse dos o tres centímetros de diferencia entre la medida de delante y la del fondo. Quédate siempre con la menor.
Después decide entre dos caminos:
Medida estándar. Si tu hueco encaja en una medida de catálogo, es lo más rápido y lo más barato.
Medida a medida. Si no encaja, un fabricante te lo hace con la medida exacta. Nosotros trabajamos cualquier largo entre 80 y 200 cm y cualquier ancho entre 70 y 100 cm.
Y hay una tercera vía que mucha gente no conoce: comprar la medida inmediatamente superior y cortarla en obra. Solo funciona con materiales homogéneos como la resina con carga mineral. Lo explicamos en cómo cortar un plato de ducha de resina.
2. El desagüe: la restricción que nadie mira a tiempo
Este es el punto que más reformas complica y casi ningún catálogo menciona.
El plato nuevo tiene que casar con la bajante que ya existe. Antes de elegir nada, localiza dónde está el desagüe actual y a qué distancia queda de las paredes. Si el plato que te gusta lleva el sumidero en el centro y tu bajante está en una esquina, o mueves la instalación —obra— o cambias de plato.
Mira también la altura disponible. Un plato extraplano de 3 cm resuelve casi todo, pero la válvula necesita su espacio por debajo para que el agua corra. Si vas a instalar al ras del pavimento, comprueba que tienes cota suficiente antes de comprar.
3. El material: lo que de verdad marca la diferencia
Resina con carga mineral. Homogénea en todo su espesor y pigmentada en masa, así que se puede cortar y el canto sigue teniendo el mismo color. Es la opción cuando el hueco es irregular.
Acrílico. Ligero y barato, pero el color es una capa superficial: no admite corte, y un golpe fuerte se nota.
Cerámica o gres. Muy resistente a los productos de limpieza, pero pesado y frágil al golpe. No se corta.
Piedra natural. Bonita y cara, y peor frente a golpes y agentes químicos de lo que la gente supone.
4. El antideslizamiento: exige Clase 3, y comprueba el ensayo
Un plato de ducha se usa descalzo y mojado. Es el único elemento del baño donde la seguridad tiene una norma que se puede exigir por escrito.
La resbaladicidad se mide con el ensayo del péndulo, según UNE-ENV 12633:2003, y el resultado se expresa en clases del 0 al 3. El Código Técnico de la Edificación exige Clase 3 en duchas y zonas húmedas, que es la máxima.
Lo importante: pide el resultado del ensayo, no la palabra «antideslizante», que no significa nada por sí sola. Nuestros platos dan Rd > 45, dentro de Clase 3.
Y una advertencia práctica: si alguna vez rebajas el espesor del plato lijándolo, te cargas la capa de gel coat y con ella el antideslizamiento. Cortar sí, rebajar nunca.
5. Con marco o sin marco
Es la última decisión, y depende de cómo esté tu hueco:
Sin marco. El canto queda limpio a ras. Es el que admite corte para salvar una columna, un pilar o una bajante. Si el hueco no es un rectángulo perfecto, es este: nuestro modelo Pacífico.
Con marco. Lleva un marco perimetral que remata contra la pared y contiene el agua. Si el hueco es limpio y no hay que recortar nada, da mejor acabado: nuestro modelo Caribe.
La garantía: son 3 años, no 2
Conviene saberlo porque muchas tiendas siguen anunciando dos años. Desde 2022, la garantía legal de conformidad en España es de 3 años desde la entrega para las ventas a consumidor. No es un extra que te haga nadie: es lo mínimo que la ley obliga.
Lo que sí cambia entre vendedores es quién responde. Comprar directamente al fabricante significa que la garantía la atiende quien hizo la pieza, no un intermediario.
Repaso rápido antes de comprar
¿He medido el hueco dos veces y me he quedado con la medida menor?
¿Sé dónde está la bajante y si el plato encaja sin mover la instalación?
¿Tengo altura suficiente para la válvula?
¿Me han dado el resultado del ensayo de deslizamiento, o solo la palabra «antideslizante»?
Cómo elegir un plato de ducha
Si estás cambiando la bañera por un plato de ducha, o reformando el baño entero, hay cinco decisiones que tomar y solo una de ellas es estética. Te las contamos en el orden en que conviene resolverlas, desde la fábrica: llevamos haciendo platos de resina desde 1969.
1. La medida: mide el hueco, no el plato viejo
Es la decisión que condiciona todas las demás, y donde más se falla.
Mide el hueco real dos veces, de pared a pared, y hazlo a ras de suelo. Un hueco de bañera rara vez está a escuadra: es normal encontrarse dos o tres centímetros de diferencia entre la medida de delante y la del fondo. Quédate siempre con la menor.
Después decide entre dos caminos:
Y hay una tercera vía que mucha gente no conoce: comprar la medida inmediatamente superior y cortarla en obra. Solo funciona con materiales homogéneos como la resina con carga mineral. Lo explicamos en cómo cortar un plato de ducha de resina.
2. El desagüe: la restricción que nadie mira a tiempo
Este es el punto que más reformas complica y casi ningún catálogo menciona.
El plato nuevo tiene que casar con la bajante que ya existe. Antes de elegir nada, localiza dónde está el desagüe actual y a qué distancia queda de las paredes. Si el plato que te gusta lleva el sumidero en el centro y tu bajante está en una esquina, o mueves la instalación —obra— o cambias de plato.
Mira también la altura disponible. Un plato extraplano de 3 cm resuelve casi todo, pero la válvula necesita su espacio por debajo para que el agua corra. Si vas a instalar al ras del pavimento, comprueba que tienes cota suficiente antes de comprar.
3. El material: lo que de verdad marca la diferencia
Resumido, porque lo tienes desarrollado en qué material elegir para el plato de ducha:
4. El antideslizamiento: exige Clase 3, y comprueba el ensayo
Un plato de ducha se usa descalzo y mojado. Es el único elemento del baño donde la seguridad tiene una norma que se puede exigir por escrito.
La resbaladicidad se mide con el ensayo del péndulo, según UNE-ENV 12633:2003, y el resultado se expresa en clases del 0 al 3. El Código Técnico de la Edificación exige Clase 3 en duchas y zonas húmedas, que es la máxima.
Lo importante: pide el resultado del ensayo, no la palabra «antideslizante», que no significa nada por sí sola. Nuestros platos dan Rd > 45, dentro de Clase 3.
Y una advertencia práctica: si alguna vez rebajas el espesor del plato lijándolo, te cargas la capa de gel coat y con ella el antideslizamiento. Cortar sí, rebajar nunca.
5. Con marco o sin marco
Es la última decisión, y depende de cómo esté tu hueco:
La garantía: son 3 años, no 2
Conviene saberlo porque muchas tiendas siguen anunciando dos años. Desde 2022, la garantía legal de conformidad en España es de 3 años desde la entrega para las ventas a consumidor. No es un extra que te haga nadie: es lo mínimo que la ley obliga.
Lo que sí cambia entre vendedores es quién responde. Comprar directamente al fabricante significa que la garantía la atiende quien hizo la pieza, no un intermediario.
Repaso rápido antes de comprar
Si después de esto tu medida no está en ningún catálogo, es justo el caso para el que existe la fabricación de platos de ducha de resina a medida:
Plato de ducha resina con marco Sintextone modelo Caribe
245,00 € - 361,00 €Rango de precios: desde 245,00 € hasta 361,00 € IVA Inc.Plato ducha resina Sintextone Modelo Pacífico
114,00 € - 319,00 €Rango de precios: desde 114,00 € hasta 319,00 € IVA Inc.Una respuesta a “Cómo elegir un plato de ducha”
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